"Todo parece que se improvisa. Los funcionarios instalados en sus nuevas ubicaciones en los centros de destino, en muchos casos no están reubicados digitalmente y no tienen acceso a las aplicaciones informáticas para poder tramitar. Las que están disponibles no funcionan. No se dispone de los expedientes. Incluso los funcionarios de guardia han tenido que dar incidencias sobre funcionamiento de las aplicaciones. No están redirigidas las extensiones telefónicas, se han instalado pantallas antiguas que continúan pese a que se manifestó que todos iban a tener pantallas adecuadas, etc... Esta reforma judicial se ha hecho tan precipitadamente porque estaba ligada a fondos europeos, pero vista la precariedad de medios nos preguntamos dónde están esos fondos", es la descripción que hace STAJ de la realidad que se vive desde la implantación el pasado 1 de enero del Tribunal de Instancia.
